Nuestra forma de vida moderna está basada en la adicción. Dependemos de sustancias y tecnologÃas que nos relajan o estimulan. Condicionados a esperar que los productos y servicios estandarizados ofrecidos por las grandes empresas e instituciones  satisfagan nuestras necesidades, hemos perdido nuestra creatividad y la confianza en que podemos modelar nuestro entorno.
El cambio de nuestro sistema de vida, a nivel individual y colectivo requiere de un trabajo de formación, que consolide nuevas prácticas cotidianas enraizadas en una visión holÃstica y espiritual del mundo.